Saturday, July 19, 2008, 09:39 PM CST
[Ser Positivo]
Una fría tarde de invierno Víctor se encontraba en las inmediaciones de un club privado cuando observó a un hombre y su esposa que entraban al mismo.
Víctor le pidió al hombre unas monedas para poder comprarse algo de comer. Lo siento, amigo, pero no tengo nada de cambio - replicó éste.
La mujer, que no oyó la conversación, preguntó: - ¿Qué quería ese pobre hombre? - Dinero para una comida, dijo que tenía hambre - respondió su marido. ¡Lorenzo! - no podemos entrar a comer una comida suntuosa y dejar a este hombre hambriento. Hoy en día hay un mendigo en cada esquina, seguro que quiere el dinero para beber - respondió el marido. Yo tengo un poco de cambio - Le daré algo.
Aunque Víctor estaba de espaldas a ellos, oyó todo lo que dijeron. Avergonzado, quería alejarse corriendo de allí, pero en ese momento oyó la amable voz de la mujer que le decía: -Aquí tiene algo de dinero, consígase algo para comer. Aunque la situación está difícil, no pierda las esperanzas en alguna parte hay un empleo para usted, espero que pronto lo encuentre. - ¡Muchas gracias, señora! Me ha dado usted ocasión de comenzar de nuevo y me ha levantado el ánimo. Jamás olvidaré su gentileza. Estará usted comiendo el pan de Cristo. Compártalo -dijo ella, con una cálida sonrisa dirigida más bien a un hombre y no a un mendigo.
Víctor sintió como si una descarga eléctrica le recorriera el cuerpo. Encontró un lugar barato donde comer, gastó la mitad de lo que la señora le había dado y resolvío guardar lo que le sobraba para otro día. Comeré el pan de Cristo dos días pensó. Una vez más, aquella descarga eléctrica corría por su interior. ¡El pan de Cristo! -¡Un momento! -pensó-. No puedo guardarme el pan de Cristo solamente para mí. Le parecía estar escuchando el eco de un viejo himno que había aprendido en la escuela dominical. En ese momento pasó a su lado un anciano. - Quizás ese pobre anciano tenga hambre -pensó-. Tengo que compartir el pan de Cristo.
- Oiga -exclamó Víctor-. ¿Le gustaría entrar y comer una buena comida? El viejo se dio vuelta y lo miró con duda. -¿Habla usted en serio, amigo? El hombre no daba crédito a su buena fortuna hasta que se sentó a una mesa y le pusieron delante un plato de guiso caliente. Durante la cena, Víctor notó que el hombre envolvía un pedazo de pan en una servilleta de papel. - ¿Está guardando un poco para mañana? - le preguntó. - No, no, es que que conozco a un chico por donde suelo frecuentar que lo ha pasado mal últimamente y estaba llorando cuando lo dejé. Tenía hambre. Le voy a llevar el pan. "El pan de Cristo". Victor recordó nuevamente las palabras de la mujer y tuvo la extraña sensación de que había un tercer convidado sentado en aquella mesa.
A lo lejos las campanas de una iglesia parecían entonar el viejo himno que le había sonado antes en la cabeza. Los dos hombres llevaron el pan al niño hambriento, que comenzó a engullirlo. De pronto se detuvo y llamó a un perro, un perro perdido y asustado. -Aquí tienes, perrito. Te convido - dijo el niño. El "Pan de Cristo" alcanzó también para el amigo cuadrúpedo.
El niño había cambiado totalmente de semblante. Se puso de pie y comenzó a vender el periódico con entusiasmo.
-Hasta luego -dijo Víctor al viejo- y este le respondió: En alguna parte hay un empleo para usted, pronto dará con el, no desespere -su voz se tornó en un susurró-. Victor le comentó: Esto que hemos comido es el "Pan de Cristo". Una señora me lo dijo cuando me dió aquel dinero para comprarlo. El futuro nos depara algo bueno.
Al alejarse el viejo, Víctor se dio vuelta y se encontró con el perro que le olfateaba la pierna. Se agachó para acariciarlo y descubrió que tenía un collar que llevaba grabado el nombre del dueño.
Víctor recorrió el largo camino hasta la casa del dueño del perro y llamó a la puerta. Al salir éste y ver a su perro se puso contentísimo. De golpe la expresión de su rostro se tornó seria. Estaba por reprochar a Víctor que seguramente se había robado el perro para cobrar la recompensa, pero no lo hizo. Víctor ostentaba un cierto aire de dignidad que lo detuvo. En cambio dijo: - En el periódico vespertino de ayer ofrecí una recompensa. ¡Aquí tiene!.
Víctor miró el billete medio aturdido. -No puedo aceptarlo -dijo quedamente-. Solo quería hacerle un bien al perro. -Téngalo! insistió el dueño -Para mi lo que usted hizo vale mucho más que eso y al observar su precario aspecto y dignidad le preguntó: ¿le interesaría un empleo? Venga a mi oficina mañana. Me hace mucha falta una persona íntegra como usted.
Estimado amigo, quiera Dios que en tu mesa tengas el "Pan de Cristo" todos los días, sabes bien que buena parte del mundo pasa hambre, procura no tirar la comida, procura compartir, procura dar gracias por todo lo que tienes en lugar de lamentar lo que quisieras tener.
Tomado de un articulo de Jorge Rivero - conferencista motivacional.
Saturday, June 7, 2008, 02:40 PM CST
[Ser Positivo]
A lo largo de la vida, vamos acumulando experiencias y creencias sobre como son, o como deberían ser las cosas. Son "nuestras verdades" y de acuerdo a ellas es la forma en que nos desenvolvemos en los diferentes casos que se nos van presentando.
Las otras personas también tienen sus verdades, algunas de ellas han vivido situaciones similares a las nuestras, otros individuos han tenido vivencias opuestas. Entonces, cual es la verdad? donde está el limite o cual es la mejor forma de actuar?
Creencias limitadoras
Este tema es muy importante porque somos y actuamos en la vida, según el sistema de creencias que tengamos sobre nosotros mismos.
Por ejemplo, si creemos que somos personas poco agraciadas físicamente, y poco queridas en nuestra familia, seguramente actuaremos como personas apocadas, mostrando posturas corporales encogidas, pisando por el mundo como sobre cáscaras de huevo...
Las personas que no creen en si mismas y piensan que no merecen nada en la vida, porque se sienten poco atractivos, o "porque no tienen estudios", o "porque son pobres" o "porque no tienen suerte", o cualquier otro pretexto que les sirva de justificación terminan siendo y recibiendo lo que tanto temen.
Creencias positivas
Pero si nuestros padres y maestros han estimulado nuestras virtudes ignorando, en lo posible, nuestros defectos y nos han hecho creer que podemos lograr lo que queramos y además nos han querido mucho y nos lo hacen saber a cada momento. El resultado se manifestará en nuestro trabajo, en nuestras relaciones afectivas y en el devenir cotidiano.
Las personas que triunfan creen en si mismas, saben que son merecedoras de lo mejor del universo y que en él hay mucho para todos.
"Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: "Arráncate y plántate en el mar", y os habría obedecido." Jesucristo.
Algunos libros que tratan el tema: "Piense y hágase rico" de Napoleón Hill, "El Secreto" de Rhonda Byrne, Hipnocibernética de Robert B. Stone & Sideney Petrie, las obras de Robert Kiyosaki ("Padre Rico - Padre Pobre", etc.), "Pensar en Grande" de David J. Schwartz.
Saturday, April 28, 2007, 05:38 PM CST
[Ser Positivo]
En su libro Sincro destino, Deepack Chopra escribe que "nuestras intenciones claras son el camino para la realización de cualquier sueño que tengamos".
Chopra sostiene que todo lo que hay que hacer es generar la intención, escribir nuestro deseo con toda claridad y el universo se hace cargo. Al igual que Paulo Coelho cuando escribe en "Cuando deseas alcanzar u obtener algo en la vida, el universo conspira para que lo logres."
Sin embargo, es esencial precisar que cuando pienses en tu sueño lo más importante es saber qué es lo que te motiva a lograrlo. El motivo debe ser noble y pasar la rigurosa prueba del amor. Tu sueño debe cumplirse sin que haya ningún perdedor. Tenlo muy presente!
Recuerda, tu sueño debe ser preciso. Permite que tu cuerpo y alma registren al detalle los sonidos, imágenes y sensaciones de logro y bienestar.
Tu espíritu no tiene límites. Genera opciones y actúa como si todo se pudiera alcanzar. Como si tuvieras todo el dinero del mundo, todo el tiempo del mundo. Los límites son tus propios pensamientos negativos, las dudas que tu mismo coloques, las preocupaciones y miedos que siembres en tu mente.
Para que tus deseos se cumplan, debes trabajar en armonía con los principios de la vida: amor, sabiduría, voluntad, orden, misericordia, paciencia y firmeza.
Por último, debes tener cuidado con lo que piensas; por ejemplo, si cuando te levantas en la mañana lo primero que te viene a la mente es: "Maldita sea, tengo que ir a trabajar (o a estudiar) ¡qué flojera!", el resultado será que el resto del día estarás con flojera y de mal humor. En cambio, si cuando te levantas piensas: "Gracias Dios mío, otro día para ser feliz y hacer felices a los demás", el resultado será un día extraordinario.
Tus sueños se construyen día a día.
Estimado amigo, deja volar tu imaginación, escribe tu sueño al detalle, no te pongas límites. Dios no conoce de preocupaciones, de miedos o dudas. Afina tus sentidos para la vida real, te darás cuenta que la vida es bella y que existen otros sonidos, colores y fragancias.
Tomado de un boletín de Jorge Rivero (Conferencista Motivacional)
Monday, March 5, 2007, 03:07 PM CST
[Ser Positivo]
Un conejo, un pájaro, un pez, una ardilla, un pato y otros animalitos, se reunieron para fundar un colegio y se sentaron a redactar el programa de estudios.
El conejo quiso que en el programa se incluyera la carrera. El pájaro quiso que se incluyera la técnica de volar. El pez, la natación. La ardilla insistió en que debía agregarse el modo de trepar a los árboles en forma perpendicular. Los demás animales también quisieron incluir su especialidad en el programa de modo que anotaron todo y cometieron el gran error de exigir que todos los animales cursasen la totalidad de las materias.
El conejo era excelente en carrera. Nadie corría tan bien como él, pero le exigieron que aprendiera a volar. Lo subieron entonces a un árbol y le ordenaron:
-¡Vuela conejo!
Y el pobrecito se lanzó, se quebró una pata y se fracturó el cráneo. Quedó con una lesión cerebral y ya no pudo correr bien, de manera que en vez de obtener la máxima calificación en carrera obtuvo una inferior y sacó la mínima en vuelo puesto que estaba aprendiendo. Y el Consejo de estudios estaba feliz.
Lo mismo le sucedió al pájaro. Era capaz de volar por todas partes, dar volteretas y sacar las notas más altas hasta que le pidieron que cavara hoyos en la tierra como topo. Por supuesto que se quebró las alas y el pico y no pudo volar más, pero sus maestros se contentaron con bajarle la calificación en vuelo, y así sucesivamente.
¿Y saben quién fue el alumno que dijo el discurso de despedida en la graduación? Una anguila retardada mental porque podía hacer todo relativamente bien.
El búho abandonó los estudios y ahora vota en contra de todos los impuestos que quieran implantarse para "promover la educación"
Sabemos que hay muchas cosas que andan mal en el sistema educativo actual y, sin embargo, no se hace nada al respecto. Uno puede ser un genio, uno de los mayores escritores del mundo, pero no puede ingresar a la universidad porque no aprueba trigonometría ¿Con qué objeto? ¡No importa!.
Escuchen estos nombres que abandonaron sus estudios: William Faulkner; John F. Kennedy; Thomas Edison. No pudieron enfrentar al colegio, no lo soportaron.
El pájaro dice: "No quiero aprender a trepar árboles en forma perpendicular. Soy capaz de volar hasta la copa del árbol sin necesidad de hacer eso" y le responden:
"No importa se trata de una buena disciplina intelectual"... Leo Buscaglia
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Cuando yo estaba en el colegio odiaba las tareas, no le encontraba sentido a repetir una y otra vez ejercicios, cuando ya tenia claro el concepto la primera vez que el profesor explicaba el tema en clase. Digamos que era un conejo muy veloz al cual obligaban todos los días, durante muchas horas, a practicar carreras.
También odiaba muchos cursos, porque simplemente comprendí, desde el primer momento, que esa materia no me interesaba en lo más mínimo, es más, iba en contra de mi naturaleza. Digamos que yo era un pájaro al cual obligaron a aprender a cavar hoyos. Casi lograron los ignorantes maestros quebrar mis alas.
Todas las personas vienen a este mundo con un don. Imagina a Ronaldinho sentado en una oficina trabajando de contador, Michael Jordan de agricultor o a Ludwig van Beethoven obligado a ser deportista.
Todos los alumnos tienen una habilidad que fácilmente pueden desarrollar, pues la mano de Dios ha escrito con tinta indeleble en el corazón de cada ser humano esos dones únicos que pueden hacer de cada persona un ser maravilloso, si se permite que se desarrollen y maduren.
La educación en las escuelas debe promover que cada niño aprenda a tener confianza en sus propias capacidades y desarrollarlas totalmente, luego, con el tiempo, cuando esté bien afianzado en aquellas aptitudes que son tan naturales para él, entonces podrá ir abordando otras facetas.
Pero lo que se hace es todo lo contrario, se encasilla a todos los alumnos en un programa atiborrado de materias. Asumiendo que mientras más cursos y talleres tenga el colegio "mejor colegio es".
Lo peor es la presión de las notas, las calificaciones, los exámenes. Muchos niños vuelven a orinarse en la cama, tienen pesadillas, se comen las uñas. Otros llegan hasta el suicidio. Todo porque en nuestros días la "educación" se sobrevalora hiperbólicamente. Aparte de que, por si fuera poco, "educar" se ha vuelto sinónimo de inculcar conocimientos intelectuales, de estimular el intelecto. ¿Quién se preocupa de formar el espíritu, el alma, el corazón?
Volviendo a nuestra historia: Espero que encuentren claro que no tiene sentido enseñar a volar a un conejo, o cavar hoyos a un pájaro.
Pero dile, por ejemplo, a un maestro de matemáticas que su curso no es importante para un alumno en particular, asumirá que estás loco. Sacará sesudos informes para sustentar la importancia de las matemáticas en la vida común. Te hará entender que ese alumno es casi un imbécil por no entender la geometría o la trigonometría, que sus 10 horas de clase a la semana están plenamente justificadas. Pero, qué sucede si ese alumno en particular es un futuro pintor que detesta las matemáticas y que prefiere su clase de arte, pero lamenta que solo tenga 1 hora a la semana.
La rebeldía en la juventud es natural, y si se fuerza a cavar hoyos a las águilas el problema se agrava. Los "maestros" le explican la importancia de cavar hoyos e incluso tildan de tonta al águila que se quiebra las alas y es incapaz de extraer tierra como un topo.
El momento de cambio en la educación ha llegado. Pero no está en los maestros intervenir en ese cambio, son parte interesada y justificarán la importancia de todos los cursos e incluso tratarán de incluir otros que también serán necesarios. Tampoco está en los gobiernos, ya que su interés está centrado en mantenerse en el poder, en lugar de pensar en el desarrollo de la persona. Los gobiernos asumen que sólo ellos pueden corregir las cosas, o mejor dicho, no les conviene que otros las corrijan.
El cambio está en los padres de familia, los que por fin deben cuestionar y comprender lo que es una educación de calidad. Reconozco que no es fácil. Pero ¡vale la pena! Libérense a sí mismos y a sus hijos de la paranoia de la educación: estimulación temprana desde los seis meses, nido desde los dos años, preparatoria para ingresar (!) al kindergarten a los cuatro años ... cuando los niños al fin llegan al primer grado son bachilleres en educación inicial, pero llevan una pesada mochila de conflictos emocionales a cuestas y un extremo déficit de los atributos y virtudes que bien podrían caracterizar a un niño de seis años: espontaneidad, naturalidad, espíritu de fraternidad y no de competencia, originalidad y no creatividad artificial, autoestima, candidez, ganas de aprender.
Nuestra tarea como padres no consiste en enviarlos al mejor colegio. Tenemos el deber de darles lo mejor de nosotros mismos: nuestro tiempo, nuestro amor, nuestra atención, nuestro espíritu, nuestra sabiduría, nuestra paciencia, nuestra comprensión. Intenta configurar la vida bajo esta premisa. Aunque te conviertas en un bicho raro. Aunque signifique prescindir de mayores ingresos materiales. Aunque tengas que luchar con maestros e instituciones. En tus manos está permitir que esos seres que Dios te ha confiado hoy, sean los líderes reales que El necesita mañana. Es tu compromiso!