Los "hoaxes" son mensajes de correo electrónico engañosos que se distribuyen en cadena. Algunos tienen textos alarmantes sobre catástrofes (virus informáticos, perder el trabajo o incluso la muerte) que pueden sucederte si no reenviás el mensaje a todos los contactos de tu libreta de direcciones.
También hay hoaxes que tientan con la posibilidad de hacerte millonario con sólo reenviar el mensaje o que apelan a tu sensibilidad invocando supuestos niños enfermos.
Hay otros que repiten el esquema de las viejas cadenas de la suerte que recibíamos por correo postal que te auguran calamidades si cortás la cadena y te prometen convertirte en millonario si la seguís.
He recibido muchas cadenas en las que se decía "no sé si será cierto pero por las dudas yo lo reenvío".
Para los temerosos o supersticiosos, les cuento que yo he roto infinidad de cadenas y no me ha sucedido nada. También he respondido unas cuántas y no me he vuelto millonario.
Por eso te pido, sólo reenvía los mensajes que consideres reales e importantes, ¡atrevete a romper las cadenas!
Básicamente, podemos dividir los hoaxes en las siguientes categorías:
Azúcar.- Evitando la ingesta de azúcar se corta con un importante suplemento alimenticio para el cáncer. Un substituto natural puede ser la miel de abeja, pero en pequeñas cantidades.
La sal de mesa contiene químicos que la hacen de color blanco. Una mejor alternativa es la sal de mar.
Mucosa.- La leche causa que el cuerpo produzca mucosa, especialmente en el tracto gastro-intestinal. Sustituyéndola por Leche de Soya sin azúcar, las células cancerigenas comienzan a morir de hambre.
Ambientes ácidos.- Una dieta basada en carne roja es alta en ácido, además las proteínas de la carne son difíciles de digerir y requieren muchas enzimas digestivas. La carne sin digerir se pudre en el intestino convirtiéndose en residuos tóxicos. También la ira, el rencor y el resentimiento ponen al cuerpo en un ambiente ácido y de tensión.
Las paredes de las células cancerigenas están cubiertas de proteína, comiendo menos carne, de res o de puerco, se liberan enzimas que atacan esas paredes y permite que el sistema inmunológico produzca células buenas, que las matan.
El Hospital John Hopkins y el Dr. Edwuard Fujimoto, director del programa Wellness del Hospital Castle hacen las siguientes recomendaciones:
Llevar una dieta a base del 80% de vegetales frescos (crudos) y jugos, granola, semillas, nueces y algo de fruta, lo que ayuda a poner el cuerpo en un ambiente alcalino. El 20% restante puede ser comida cocinada incluyendo frijoles, pescado y pollo.
Consumir jugo de vegetales frescos que proveen enzimas vivas que son rápidamente absorbidas y pueden alcanzar niveles celulares en 15 minutos que nutren y aumentan el crecimiento de células sanas.
Evitar el café, té y chocolate, que contenga alta cafeína. El té verde es una mejor alternativa y tiene propiedades que luchan contra el cáncer.
Beber agua purificada o de filtro, el agua de la llave contiene tóxicos y altos niveles de metal.
Hacer ejercicio diario y respirar profundo que ayuda a llevar oxigeno al nivel de las células. Las células del cáncer no prosperan en un ambiente oxigenado.
No colocar botellas de agua en el congelador y en el microondas no calentar la comida en recipientes de plástico (especialmente la que contiene grasa), ni usar envolturas de plástico sobre los recipientes, porque al calentarse el plástico en el microondas o poniéndolo en el congelador, se liberan dioxinas que van a los alimentos y que son un químico que produce cáncer, especialmente cáncer de seno.
Remover las comidas instantáneas de sus contenedores plásticos o de cartón y calentarlas en recipientes de vidrio en el microondas.
El cáncer es una enfermedad de la mente, cuerpo y espíritu. Un espíritu positivo ayuda al enfermo de cáncer a sobrevivir. Aprenda a tener un espíritu de amor y perdón. Aprenda a relajarse y a disfrutar de la vida.
Años después de estar diciendo a la gente que la Quimioterapia es la única manera de tratar y eliminar el cáncer, el Hospital John Hopkins en Estados Unidos, finalmente comenzó a decirnos que hay otra alternativa.
Nos explica que la quimioterapia consiste en envenenar las células cancerigenas pero esto también implica que se envenenan células sanas en la medula ósea, tracto intestinal, etc., y puede causar daño a órganos como el hígado, riñones, corazón, pulmones, etc..
Por otro lado la radiación destruye las células cancerigenas, pero quema, deja cicatrices, daña células, tejido y órganos sanos. Los tratamientos iniciales con quimioterapia y radiación frecuentemente reducen el tamaño en los tumores. Sin embargo el uso prolongado de quimioterapia y radiación resulta en no más destrucción de tumores. La quimioterapia y radiación, puede causar que las células cancerigenas muten y se vuelvan resistentes y su destrucción se dificulte.
Cuando el organismo se llena demasiado de cargas toxicas provenientes de la quimioterapia y radiación, el sistema inmunológico se ve disminuido o se destruye, por lo tanto la persona puede sucumbir a diferentes tipos de infecciones y complicaciones y la cirugía puede también ocasionar que las células cancerígenas se propaguen a otros sitios.
Una manera de combatir el cáncer, es dejar que las células cancerigenas se mueran de hambre, al no ser alimentadas con comida que necesitan para su multiplicación.
El teléfono celular (teléfono móvil) es un aparato de gran utilidad en la actualidad, pero también puede ocasionar graves accidentes como el que aqui les cuento.
Hace unos días un muchacho conectó a la corriente eléctrica su teléfono celular para recargarle la pila, en ese momento entró una llamada y automáticamente y sin imaginar lo que iba a suceder se lo llevó al oido para contestar.
Enseguida la electricidad fluyó por el celular y el joven fue arrojado al piso por la descarga.
Cuando sus padres acudierón a su habitación para auxiliarlo, lo encontraron inconsciente, con el corazón latiendo debilmente y los dedos quemados.
Inmediatamente lo llevaron al hospital mas cercano, pero desafortunadamente, al llegar el joven ya había fallecido.
Evitemos sufrir un fatal accidente como el anteriormente descrito, siguiendo estas recomendaciones:
Siempre apagar el teléfono antes de conectarlo a la corriente eléctrica (así evitamos el contestarlo de manera automática)
Nunca usarlo mientras se está recargando su bateria.
Al recargarlo durante la noche, no lo deje cerca de usted.
Saturday, December 16, 2006, 09:46 PM CST
[General]
Después de que se descubrió América en 1492, se incluyeron importantes cantidades de barricas de vino el los barcos que iban al Nuevo Mundo.
A partir de 1521 los conquistadores y los misioneros españoles trajeron la vid a México, ya que para ellos el vino constituía una parte de su dieta cotidiana y por tal razón la comercialización se incrementó en las nuevas tierras. Así el vino se consumía como alimento y medicina. Las primeras vides europeas plantadas en México junto con el olivo fueron en Baja California, y se plantaron rápidamente ya que además de ser parte de su vida cotidiana los misioneros lo necesitaban para realizar sus misas.
Los jesuitas llegaron a la península de Baja California y así transformaron los desiertos en zonas de cultivo y viticultura. Se plantó vid en la misión de Nuestra Señora de Loreto para después los franciscanos extenderse por California. La uva plantada por los frailes se les denominó la uva misión. Y hoy en día se le llama "criolla".
Así el viñedo de la Nueva España se extendió a partir de la ciudad de México, hacia las regiones de Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí, teniendo gran desarrollo en el Valle de Parras y luego en Baja California y en Sonora, así como en Puebla también.
Hernán Cortés ordenó que se plantaran 1000 pies de vid por cada 100 aborígenes. Así la producción de vino comenzó a ser de gran importancia en las nuevas tierras y más porque la uva se adaptó con rapidez que se producía al mismo tiempo vino y aguardiente.
Hasta que en 1595, la corona española prohibió la siembra de nuevos viñedos y a la producción del vino ya que tenían miedo de que se les convirtiera en una competencia. Aunque las que ya estaban establecidas podían seguir funcionando. Así hubo un esfuerzo por parte de los virreyes de mantener en función esta ley, pero al no poder controlar todo lo que sucedía en el territorio, por lo cual los misioneros se negaron a respetar esta ley y se continúo difundiendo aunque en menor escala.
Ya para finales del siglo XIX, la familia Concannon, de los primeros viticultores en California, convencieron al gobierno mexicano para que aprovechara el potencial de las tierras del país y así se introdujeron algunas variedades francesas. Así en 1895, el gobierno se preocupó por extender la plantación pero no se pudo lograr por los cambios sociales del país.
Fue hasta 1920 que los vinos mexicanos empezaron a producirse seriamente aunque su calidad no era buena ya que faltaba mucho conocimiento de la vinicultura, falta de equipo y de una adecuada selección de uvas.
Después de la Segunda Guerra Mundial se creo la Asociación Nacional de Vitivinicultores en la que se afiliaron 15 empresas y ya para 1950 y 1954 se integraron 14 más.
Los mexicanos no eran históricamente bebedores de vino, por causa del clima ya que preferían buscar bebidas para quitar la sed, además por su sociología y costumbres alimentarias. Ya que para ellos la costumbre del vino pertenecía a culturas antiguas o extranjeras. EL vino era considerado como una bebida ocasional dirigida a una élite afortunada.
Y a partir de los años 70 la situación cambió ya que el cultivo de la vid se incrementó y la calidad, el equipo, las variedades de uvas seleccionadas mejoraron. Así el consumo anual per capita de vino era de una tercera parte de una botella, en los 80 subió a tres cuartas partes de una botella y en los noventas a dos botellas.
Los productores de vino se dedican a los mercados de exportación e incrementan la calidad de sus vinos más que su cantidad. Nuevos estilos de vino, capaces de competir con los de Europa, California y Australia, han permitido obtener vinos blancos con aromas de fruta fresca y tintos ricos, con un color profundo y con sabores y aromas intensos.
Y entre los vinos preferidos por los mexicanos se orienta a los vinos blancos, ligeros, poco abocados, de baja graduación alcohólica y de poca acidez. Buscan vinos tintos jóvenes, afrutado y de poco sabor, más refrescantes porque serán bebidos a temperatura más baja. Así una gran historia ha comenzado para el vino mexicano.